... es lo que habitualmente tardo en dormirme una vez me introduzco en la cama. Son los peores momentos del día. Odio pensar que un lado de la cama se hunde más que el otro. Aún así no cambio: sigo durmiendo en el mismo sitio que cuando lo hacía contigo.
Me da miedo no dormirme por lo que siempre procuro acostarme muy, muy cansado, más de lo que sería aconsejable, leer antes algún libro no especialmente sexy y beber vino.
Curioso: te sigo echando de menos, pero estoy dejando de quererte.