Vivo con mi nueva pareja ya unos meses y estoy muy feliz. Nos vamos a ir a vivir al Middle East con un nuevo proyecto increíble. Al principio tenía miedo, sin embargo, ahora, pienso que la vida está para tener acumulación de experiencias. Si sigo aquí, todo va a seguir igual, año tras año. Me acuerdo mucho de Revolutionary Road. Leonardo Di Caprio y su mujer, Kate Winslet, la de Titanic, quieren mudarse de un suburbio americano tradicional a París. Se ilusionan, pero todo el entorno intenta tirarles hacia abajo, para que sean como ellos, "average". Si realmente se quiere trascender, hay que hacer cosas difíciles/distintas.
Recibí un mensaje tuyo (original) cutreando con la vivienda que tenemos a medias. Es de risa: cuando iba a comprar tu parte, valía infinito; cuando me ofreces tú comprerme la mía, no vale nada. Ya no te quiero, te veo average. Estoy muy contento. No me generas tensión ni siquiera. Ya apañaremos lo de la vivienda.
De todo este suplicio, he sacado una cosa increíblemente positiva: ahora vivo el presente y no el futuro, como solía hacer antes. Ha pasado solo. No he hecho ni el esfuerzo de cambiar.
Por último, si algún perdido llega a este blog, comenzad desde el principio y veréis la transformación. No deseperéis. Simplemente id tirando que en uno o dos años, estaréis genial. Mucha suerte.
No Puedo Vivir Sin Ti
Ha pasado un mes contigo
...y estoy absolutamente feliz. Tengo a una persona que es mi media naranja: muy cariñosa, inteligente y, sobre todo, que me pone muchísimo. Tras la ruptura no sentía pasión por nadie. Mantenía relaciones lánguidas. Ahora sin embargo estoy poniéndome al día.
He engordado. Vuelvo a hacer/decir tonterías. Buena señal.
He engordado. Vuelvo a hacer/decir tonterías. Buena señal.
Errado de nuevo
No quería saber nada de ti (me encanta referirme a otro tú, definitivamente curado) y te escribí un e-mail de despedida, ordenado y sincero. Para mi sorpresa, me respondiste con celeridad y susto. Siempre he dicho que la realidad y la percepción de la misma son dos cosas muy diferentes, pero en este caso no me lo esperaba tan distinto. Tú habías tenido una noche perfecta pero para mi sorpresa REALMENTE te podían echar la bronca en casa si no volvías: cosas de la edad. Querías seguir conmigo.
Hablamos y decidimos seguir una "especie de noviazgo". Para mí es raro. Mis parejas se han mudado a casa casi de forma instantánea. En cualquier caso, está ocurriendo lo que se preveía: no haces más que pensar en venirte conmigo. Quizá ahora yo quiera demorarlo. Estoy cómodo.
El domingo pasado conociste a mi hermano. Luego le llamé y me habló muy bien de ti. Ya veremos cómo continúa todo.
Hablamos y decidimos seguir una "especie de noviazgo". Para mí es raro. Mis parejas se han mudado a casa casi de forma instantánea. En cualquier caso, está ocurriendo lo que se preveía: no haces más que pensar en venirte conmigo. Quizá ahora yo quiera demorarlo. Estoy cómodo.
El domingo pasado conociste a mi hermano. Luego le llamé y me habló muy bien de ti. Ya veremos cómo continúa todo.
Me releo y me río
Al final pude estar más de 2 semanas en Londres. Ha sido muy productivo. El trabajo va maravilloso. Crear es fantástico. Pero no la he ido a ver a Roma. Le he dicho que ha sido por trabajo. Mentira piadosa. Se enfadó e hizo mal. No creo que tuviera razón. Tienen carácter las novias italianas. No la fui a ver porque encontré justo dos días antes de irme a Londres a alguien que te podía sustituir. Nos conocimos en la tienda de Nespresso tomando la invitación reglamentaria a café. Charlamos y teníamos mucho en común, excepto un detalle: la edad, 40 a 25.
Soy mayor, lo sé, pero estoy bien físicamente y tengo muchas ganas de hacer. Al día siguiente, volvimos a quedar a las 12 de la mañana. Los dos fuimos puntuales. ¿Café o caña? Caña. Trabajaba a las 3, las 2 en casa, beso de despedida, más besos, cama, llamo para decir que llego tarde, no te preocupes llega a las 4, gracias, 3 cuarenta y cinco no lo podemos dejar, 3 cincuenta ducha, por favor cubridme hasta que llegue, nos vemos en cuanto vuelva de Londres, ¿vienes del gimnasio?
Por tanto, me parecía mal verla en Roma después de lo que había pasado. Anulé Roma y me volví antes. Pasaríamos el fin de semana juntos. Octubre, frío, ventanas abiertas, Dios qué calor, rojo en las mejillas, creía que aguantaba todo, no me habían ganado en la cama, pero estos dos días no podía más. No se cansaba nunca. Estaba tan contento... y entonces dijiste (es la primera vez que hablo a alguien directamente que no seas tú, ¿sano?):
"Me estoy rayando porque he mentido a mis padres sobre donde estaba. He pensado en volver hoy sábado."
Bajonazo: anulo un viaje a Roma, la excelente fiesta por el cumpleaños de mi cuñado, el trabajar el fin de semana, sólo por verte y tú te vuelves a Alcalá de Henares, a 25 minutos en coche de mi casa. Te digo que no te preocupes, pero ya no te veo igual. Aunque no me lo demuestres creo que te has agobiado y has querido frenar. Yo ya no tengo edad y quiero alguien que no tenga dudas. Debiera ser comprensivo, pero estoy más dramático.
A punto de despedirnos, entre besos, me lanzas la segunda bomba:
"A mi amiga Cristina le cuento todos mis quebraderos de cabeza. ¿Como cuáles? Como que tú tengas 40 años."
Me sentí viejo (aunque creía que había estado genial en la cama), sin posibilidad de mejorarlo. Empecé la mañana muy feliz tras una noche con alguien que de verdad me apetecía y he terminado el sábado solo y triste. Salían amigos esta noche, pero me da vergüenza contarles lo que ha pasado y unirme a ellos. Veré la tele y leeré. He apagado el móvil.
No quiero saber nada de ti.
Soy mayor, lo sé, pero estoy bien físicamente y tengo muchas ganas de hacer. Al día siguiente, volvimos a quedar a las 12 de la mañana. Los dos fuimos puntuales. ¿Café o caña? Caña. Trabajaba a las 3, las 2 en casa, beso de despedida, más besos, cama, llamo para decir que llego tarde, no te preocupes llega a las 4, gracias, 3 cuarenta y cinco no lo podemos dejar, 3 cincuenta ducha, por favor cubridme hasta que llegue, nos vemos en cuanto vuelva de Londres, ¿vienes del gimnasio?
Por tanto, me parecía mal verla en Roma después de lo que había pasado. Anulé Roma y me volví antes. Pasaríamos el fin de semana juntos. Octubre, frío, ventanas abiertas, Dios qué calor, rojo en las mejillas, creía que aguantaba todo, no me habían ganado en la cama, pero estos dos días no podía más. No se cansaba nunca. Estaba tan contento... y entonces dijiste (es la primera vez que hablo a alguien directamente que no seas tú, ¿sano?):
"Me estoy rayando porque he mentido a mis padres sobre donde estaba. He pensado en volver hoy sábado."
Bajonazo: anulo un viaje a Roma, la excelente fiesta por el cumpleaños de mi cuñado, el trabajar el fin de semana, sólo por verte y tú te vuelves a Alcalá de Henares, a 25 minutos en coche de mi casa. Te digo que no te preocupes, pero ya no te veo igual. Aunque no me lo demuestres creo que te has agobiado y has querido frenar. Yo ya no tengo edad y quiero alguien que no tenga dudas. Debiera ser comprensivo, pero estoy más dramático.
A punto de despedirnos, entre besos, me lanzas la segunda bomba:
"A mi amiga Cristina le cuento todos mis quebraderos de cabeza. ¿Como cuáles? Como que tú tengas 40 años."
Me sentí viejo (aunque creía que había estado genial en la cama), sin posibilidad de mejorarlo. Empecé la mañana muy feliz tras una noche con alguien que de verdad me apetecía y he terminado el sábado solo y triste. Salían amigos esta noche, pero me da vergüenza contarles lo que ha pasado y unirme a ellos. Veré la tele y leeré. He apagado el móvil.
No quiero saber nada de ti.
Quiero dejarlo
Creo que se puede, pero no tengo los cojones para hacerlo. Miro los planes de septiembre y se me cae el alma a los pies. Tendría que poder irme 15 días a Roma a verla, se lo he prometido, y luego a Londres por trabajo y correr el Run to the Beat. Y en vez de 15 días, va a ser una semana como mucho. Me apetece encontrarme con ella. La encuentro dulce, no presiona, es suave y cariñosa, pero yo sé que no es lo que quiero. Lo de siempre: sacarina.
De nuevo no estoy durmiendo (de hecho ahora son las 6 de la mañana y me acosté a las 2). Creo que es por el stress del trabajo, pero no estoy seguro. No encuentro demasiada salida. No hago más que dejar gente increíble por el camino y no sé cómo cambiarme a mí mismo el cerebro. Este tema me obsesiona últimamente: la automanipulación cerebral, conseguir que te guste lo que no te gusta, conseguir cambiar tu forma de pensar y sentir para vivir mejor. Intuyo que se puede mejorar mucho por ahí, aunque no sé bien cómo.
Debiera cogerme un año sabático, pero qué iba a hacer con él. Me dice un amigo que nos vayamos a la aventura a Uruguay, Labuán, Mozambique... Seguramente sería una buena idea, pero tengo miedo de agobiarme. Por mí, me iba a Londres unos meses. En crisis no te muevas y apesto a intranquilo.
De nuevo no estoy durmiendo (de hecho ahora son las 6 de la mañana y me acosté a las 2). Creo que es por el stress del trabajo, pero no estoy seguro. No encuentro demasiada salida. No hago más que dejar gente increíble por el camino y no sé cómo cambiarme a mí mismo el cerebro. Este tema me obsesiona últimamente: la automanipulación cerebral, conseguir que te guste lo que no te gusta, conseguir cambiar tu forma de pensar y sentir para vivir mejor. Intuyo que se puede mejorar mucho por ahí, aunque no sé bien cómo.
Debiera cogerme un año sabático, pero qué iba a hacer con él. Me dice un amigo que nos vayamos a la aventura a Uruguay, Labuán, Mozambique... Seguramente sería una buena idea, pero tengo miedo de agobiarme. Por mí, me iba a Londres unos meses. En crisis no te muevas y apesto a intranquilo.
Vacaciones
Acabo de llegar de Ibiza y Formentera. Se me ha ido la cabeza. Sin lugar a dudas han sido las vacaciones más extrañas de mi vida. Distorsionado todo estaba en mi cerebro. Llegué muerto de Londres. Tuve una cena muy agradable con una amiga italiana el día anterior, no tenía tiempo, pero lo forcé. Tenía que madrugar mucho, pero estaba solo y como sabes odio dormir solo. Ella me gusta, me lo pasé bien. Me preguntó por lo nuestro. Se lo conté. Lo sabía y no lo creía. Es dulce y divertida.
Nada más llegar a las pitiusas, tenía preparado un día de barco en Formentera con unos amigos. Muy agradable. Luego todo comenzó a acelerarse: cenas a la una, llegar a casa a las 10 de la mañana, no dormir... Ya sabes que no tomo drogas, sin embargo conseguí un estado me imagino muy similar sin dormir. En 3 días, 3 horas. No estás cansado, sino como volado, aéreo, ido, capaz de no ponerte límites. Y ahí empezó la locura. Dejaba a mis amigos y me marchaba solo. Me di cuenta de que estaba mayor y que había perdido belleza, en cambio rezumaba desesperación, locura, sexo... El culmen fue la última noche. Estuve a punto de abandonar su habitación, pero la segunda no me dejó. No paraba de hablar. Estaba peor que yo. Me lo pasé bien, pero de nuevo me encontraba vacío.
Por lo menos, parece que voy sabiendo lo que quiero y simplemente no lo he encontrado. La teoría "que pasen cosas" es buena pienso, pero no te cura, sólo te alivia. La curación o el frío vienen con el tiempo.
Nada más llegar a las pitiusas, tenía preparado un día de barco en Formentera con unos amigos. Muy agradable. Luego todo comenzó a acelerarse: cenas a la una, llegar a casa a las 10 de la mañana, no dormir... Ya sabes que no tomo drogas, sin embargo conseguí un estado me imagino muy similar sin dormir. En 3 días, 3 horas. No estás cansado, sino como volado, aéreo, ido, capaz de no ponerte límites. Y ahí empezó la locura. Dejaba a mis amigos y me marchaba solo. Me di cuenta de que estaba mayor y que había perdido belleza, en cambio rezumaba desesperación, locura, sexo... El culmen fue la última noche. Estuve a punto de abandonar su habitación, pero la segunda no me dejó. No paraba de hablar. Estaba peor que yo. Me lo pasé bien, pero de nuevo me encontraba vacío.
Por lo menos, parece que voy sabiendo lo que quiero y simplemente no lo he encontrado. La teoría "que pasen cosas" es buena pienso, pero no te cura, sólo te alivia. La curación o el frío vienen con el tiempo.
Carta
Aparentemente tengo una alta autoestima. Esto no es cierto. Quizá por mi educación, porque mi padre nos abandonara, porque era un niño más avanzado y no participaba de muchas actividades de mis compañeros de clase..., siempre he sentido que necesitaba el cariño de los demás. Supongo que le pasa a todo el mundo. Saber que era importante para ti, me llenaba de satisfacción. La verdad es que no dudé de tu amor durante la mayor parte de nuestra relación. Pero quizá, cuando forzaste la ruptura, me sentí engañado. Tú habías cambiado. Me reclamabas más y más y más. Incluso yo estaba dispuesto a dártelo, pero no me dejaste respirar. Me manipulabas y yo me dejaba manipular. Me dabas algo que yo necesitaba y no sabía.
Para mí el amor no se va. Cuando quiero, quiero. Creo que no es normal. Para la gente, tú también, el amor va y viene. La ruptura me dolió por dos motivos: porque era muy feliz contigo y porque me golpeaste en la autoestima. No era lo sufientemente bueno para ti, aunque lo di casi todo.
Me sigue haciendo daño, pero reconozco que en el pecado llevas la penitencia. Te cansaras del nuevo y seguirás buscando a otro y así hasta que la falta de energía y belleza te haga asumir una solución de compromiso. Espero equivocarme, pero te conozco bien, ahora después de la ruptura, mejor. Ya no te tengo en un altar. Me da miedo que la suerte se te vuelva de espalda en algún momento, busques unas ayudas que ya no estén dispuestas y te cueste superarlo. Así es la vida.
Para mí el amor no se va. Cuando quiero, quiero. Creo que no es normal. Para la gente, tú también, el amor va y viene. La ruptura me dolió por dos motivos: porque era muy feliz contigo y porque me golpeaste en la autoestima. No era lo sufientemente bueno para ti, aunque lo di casi todo.
Me sigue haciendo daño, pero reconozco que en el pecado llevas la penitencia. Te cansaras del nuevo y seguirás buscando a otro y así hasta que la falta de energía y belleza te haga asumir una solución de compromiso. Espero equivocarme, pero te conozco bien, ahora después de la ruptura, mejor. Ya no te tengo en un altar. Me da miedo que la suerte se te vuelva de espalda en algún momento, busques unas ayudas que ya no estén dispuestas y te cueste superarlo. Así es la vida.
Mantenerse ocupado
No puedo más. Muchísimo trabajo, proyectos académicos y empresariales. Estoy ilusionado. Quizá consiga dejar de trabajar tal y como lo conozco. La crisis está golpeando por primera vez a gente cercana. Es duro verles pasarlo mal. Intento ayudar en la medida de mis posibilidades. Alguna cosa está saliendo bien. A veces pienso que todo lo que consigo no vale para nada porque la muerte me espera cercana y pensaré que he desaprovechado el tiempo construyendo un castillo que no va a usar nadie.
Estoy conociendo bíblicamente. Me gusta, pero sigo sin estar enamorado. Muchas veces intento demorar citas que sé que iban a terminar en la cama. Es muy fácil. Tengo suerte. Soy un mimado de casi 40 años.
Los cumplo en julio. Me voy a Mallorca con mi hermano (nuestra amada Mallorca). No veré a tus padres, aunque me apetece. Son sólo 3 días para un evento social, pero me da que me están preparando una fiesta sorpresa (casualmente están muchos de mis amigos de otros sitios allí). Me halaga, me siento querido, sin embargo, no creo que sea buena idea. Quería pasar mi cumpleaños trabajando sin parar. No más años, por favor. Espero que esté allí una amistad de mi hermano. Sexo con ella. Esta vez puede ser distinto, tal vez. Es muy joven, demasiado para mí. En el chat me gustó. ¿Por qué me pierdo a tanta gente maravillosa? ¿Por qué no estoy preparado todavía?
Estoy conociendo bíblicamente. Me gusta, pero sigo sin estar enamorado. Muchas veces intento demorar citas que sé que iban a terminar en la cama. Es muy fácil. Tengo suerte. Soy un mimado de casi 40 años.
Los cumplo en julio. Me voy a Mallorca con mi hermano (nuestra amada Mallorca). No veré a tus padres, aunque me apetece. Son sólo 3 días para un evento social, pero me da que me están preparando una fiesta sorpresa (casualmente están muchos de mis amigos de otros sitios allí). Me halaga, me siento querido, sin embargo, no creo que sea buena idea. Quería pasar mi cumpleaños trabajando sin parar. No más años, por favor. Espero que esté allí una amistad de mi hermano. Sexo con ella. Esta vez puede ser distinto, tal vez. Es muy joven, demasiado para mí. En el chat me gustó. ¿Por qué me pierdo a tanta gente maravillosa? ¿Por qué no estoy preparado todavía?
Por fin te pude contar
Me llamaste al ver mis dos llamadas perdidas. Mi amigo David dice que tengo idealizada tu vida con él ahora, que quizá no sea tan perfecta. Te corté el teléfono y te llamé yo para que no te costara una llamada internacional. En ocasiones, todo es un juego de percepciones y la realidad es muy distinta a la apreciación de la misma. Tenía preparado el discurso, había tenido dos días para estructurar todo lo que te tenía que contar. David dice que el ser un poco malo puede aliviar y ahora estoy seguro de que es así. Él también está en un momento de cambio, quiere a su novia pero la convivencia no es buena. Supongo que tiene solución. Simplemente, sin parar de hablar, te comenté lo que yo sentía por ti, que siempre te había querido, que cuando me comentaste que te querías casar conmigo y yo te respondí que "para mí lo importante son los sentimientos", no te estaba diciendo que no, sino te estaba preguntando si tú me querías y que, en caso afirmativo, todo se podría arreglar. No estuve brillante con la contestación. David quiere cambiar de vida, es como yo, siempre viviendo en el futuro. Terminé con un no-te-preocupes-por-mí.
A los días me entero que te emocionaste. No sé si será verdad. Ya no me fío. En cualquier caso, yo sí me sentí muy aliviado. ¿Te lo dije por egoísmo? ¿Para hacerte volver? No, fue sólo necesidad.
A los días me entero que te emocionaste. No sé si será verdad. Ya no me fío. En cualquier caso, yo sí me sentí muy aliviado. ¿Te lo dije por egoísmo? ¿Para hacerte volver? No, fue sólo necesidad.
Tengo que seguir escribiendo
Releo algunos posts antiguos, el de enero, ya superándolo. Ahora me río: me queda mucho trecho todavía.
En el avión de vuelta después de nuestro encuentro, tuve un ataque de ansiedad. No estoy habituado y no sabía cómo actuar, y menos en un avión. Decidí respirar hondo. Sin embargo, me alivió el pensamiento de hablar "de verdad" contigo. En cuanto llegué a Londres, te llamé, pese a que era tarde para ti. No me lo cogiste. Te he vuelto a llamar hoy. Teléfono apagado. Quizá no debiera importunarte, pero sí quería decirte algunas cosas que seguramente no quedaron claras. No creo que deba intentar llamarte de nuevo.
Gracias al contador de visitas, me he dado cuenta de que nadie lee este blog. Me relaja mucho saberlo. Escribo para ti solamente, sin que nunca lo leas.
En el avión de vuelta después de nuestro encuentro, tuve un ataque de ansiedad. No estoy habituado y no sabía cómo actuar, y menos en un avión. Decidí respirar hondo. Sin embargo, me alivió el pensamiento de hablar "de verdad" contigo. En cuanto llegué a Londres, te llamé, pese a que era tarde para ti. No me lo cogiste. Te he vuelto a llamar hoy. Teléfono apagado. Quizá no debiera importunarte, pero sí quería decirte algunas cosas que seguramente no quedaron claras. No creo que deba intentar llamarte de nuevo.
Gracias al contador de visitas, me he dado cuenta de que nadie lee este blog. Me relaja mucho saberlo. Escribo para ti solamente, sin que nunca lo leas.
Ya pasaron los dos días
Después de varias semanas esperando/temiendo nos hemos encontrado. Estaba preparado. Lo había vivido en mi cabeza varias veces. Tú estabas con tu nueva pareja. Parecía agradable. Nos saludamos rápidamente, sin mirarnos a los ojos, y, en seguida, nos fuimos al cortijo donde se celebraba la fiesta.
Aguanté bien la capea. Nuestros amigos nos mantenían entretenidos. Te das cuenta de los pequeños detalles en estos estados de hipersensibilidad. Sin embargo en la comida, durante el segundo plato, no podía tragar. Me salí, recuperé y me enganché en el postre. No quería beber. No dejé el vino.
¿Te acuerdas cuando murió mi abuelo? Estábamos con Lidia y Francisco tomando café frente a ese mar que a ti te encanta y que a mí me enamoró. Me llamó, no me acuerdo bien si fue mi madre o mi hermano, con la noticia, inesperada. No pude parar de le llorar en casi tres horas, ya con un llanto seco. Era la primera vez que lloraba. Me pasó algo similar por la tarde, cuando ya estábamos todos bailando. Salí de nuevo discretamente con un whisky en la mano y sentí tanta pena de no estar juntos. Palomita se dio cuenta y Miguel salió a buscarme. No me apetecía que me viera así, pero me ayudó mucho un paseo con él hablando de otros temas. Le pregunté cuando regresábamos si se me apreciaba rojez en los ojos. Sí. Cogimos una botella de malta y antes de entrar nos tomamos unos vasos.
Vosotros os fuisteis al poco tiempo. Luego me enteré: para ti no era fácil tampoco. Cerré la pista y me fui a dormir sin pensar en nada, miento, echando de menos un cuerpo, cualquiera, a mi lado.
El día anterior no cruzamos palabra. El nuevo día era tu cumpleaños, y me di asco por ser tan crío. Te felicité. Decidí desayunar contigo y con él. Dije tonterías por los nervios. Comí la piña con la mano porque temía levantarme a por cubierto y que os dierais cuenta de que estaba tiritando. Qué civilizados, qué correcto todo y sin embargo es lo mismo que no hablar.
Teníamos las habitaciones cerca. Al recoger las maletas, te dije que vinieras. Te di tu regalo: una linterna. Tu sabías por qué. Te pusiste a llorar y me pediste un abrazo. No podía dártelo. Te saqué del cuarto porque no quería que tu pareja estuviera más incómoda de lo que ya había estado. Dejaste el hotel sin despedirte. Yo no hablé con nadie por horas.
Aguanté bien la capea. Nuestros amigos nos mantenían entretenidos. Te das cuenta de los pequeños detalles en estos estados de hipersensibilidad. Sin embargo en la comida, durante el segundo plato, no podía tragar. Me salí, recuperé y me enganché en el postre. No quería beber. No dejé el vino.
¿Te acuerdas cuando murió mi abuelo? Estábamos con Lidia y Francisco tomando café frente a ese mar que a ti te encanta y que a mí me enamoró. Me llamó, no me acuerdo bien si fue mi madre o mi hermano, con la noticia, inesperada. No pude parar de le llorar en casi tres horas, ya con un llanto seco. Era la primera vez que lloraba. Me pasó algo similar por la tarde, cuando ya estábamos todos bailando. Salí de nuevo discretamente con un whisky en la mano y sentí tanta pena de no estar juntos. Palomita se dio cuenta y Miguel salió a buscarme. No me apetecía que me viera así, pero me ayudó mucho un paseo con él hablando de otros temas. Le pregunté cuando regresábamos si se me apreciaba rojez en los ojos. Sí. Cogimos una botella de malta y antes de entrar nos tomamos unos vasos.
Vosotros os fuisteis al poco tiempo. Luego me enteré: para ti no era fácil tampoco. Cerré la pista y me fui a dormir sin pensar en nada, miento, echando de menos un cuerpo, cualquiera, a mi lado.
El día anterior no cruzamos palabra. El nuevo día era tu cumpleaños, y me di asco por ser tan crío. Te felicité. Decidí desayunar contigo y con él. Dije tonterías por los nervios. Comí la piña con la mano porque temía levantarme a por cubierto y que os dierais cuenta de que estaba tiritando. Qué civilizados, qué correcto todo y sin embargo es lo mismo que no hablar.
Teníamos las habitaciones cerca. Al recoger las maletas, te dije que vinieras. Te di tu regalo: una linterna. Tu sabías por qué. Te pusiste a llorar y me pediste un abrazo. No podía dártelo. Te saqué del cuarto porque no quería que tu pareja estuviera más incómoda de lo que ya había estado. Dejaste el hotel sin despedirte. Yo no hablé con nadie por horas.
3 ó 4 minutos...
... es lo que habitualmente tardo en dormirme una vez me introduzco en la cama. Son los peores momentos del día. Odio pensar que un lado de la cama se hunde más que el otro. Aún así no cambio: sigo durmiendo en el mismo sitio que cuando lo hacía contigo.
Me da miedo no dormirme por lo que siempre procuro acostarme muy, muy cansado, más de lo que sería aconsejable, leer antes algún libro no especialmente sexy y beber vino.
Curioso: te sigo echando de menos, pero estoy dejando de quererte.
Me da miedo no dormirme por lo que siempre procuro acostarme muy, muy cansado, más de lo que sería aconsejable, leer antes algún libro no especialmente sexy y beber vino.
Curioso: te sigo echando de menos, pero estoy dejando de quererte.
Se acerca el momento de volver a vernos
Tenemos a primeros de mayo una fiesta conjunta. Intenté no ir, pero era el 50 cumpleaños de un gran amigo y sé que le hace mucha ilusión que vaya. A mí también. Sin embargo tú vas a estar ahí con tu nueva pareja. Me genera mucha tensión el volver a verte. ¿Tengo que hablar contigo? ¿Cómo te saludo? ¿Cómo le saludo a él? ¿Tengo que estar charming y encantador o como realmente me siento?
Tengo miedo a tener un crack. Intentaré no beber nada, aunque por otro lado lo necesitaré más que nunca. Probablemente, me deje una botella de whisky en el hotel para cuando vuelva y nadie me pueda ver.
Sé que es absurdo, pero quiero estar espectacular. De hecho, creo que físicamente no he estado mejor nunca. Duermo bien por primera vez en años, estoy delgado y fuerte. Cuando camino por la calle, me doy cuenta de que me miran. Si hablo con mi compañera de asiento en el avión, me sigue la conversación con facilidad... Bueno para el ego, pero no me vale para nada.
No quiero llevar acompañante, aunque lo agradecería mucho. Intentaré que esa noche sea el punto final mental a lo nuestro. De verdad que lo necesito para intentar ser feliz y evolucionar.
Ya han pasado 8 meses y no recuerdo haber estado tan mal sentimentalmente en la otra ruptura que tuve. Intento no molestar a los demás con mis problemas y a todo el mundo le digo que estoy perfectamente, pero no es verdad.
El gran problema no es echarte de menos, sino el no sentir y el miedo a no sentir. Siempre lo he querido y tenido todo. Quizá ahora sea el momento de aceptar algo razonable, aunque no esté enamorado. No lo sé.
Tengo miedo a tener un crack. Intentaré no beber nada, aunque por otro lado lo necesitaré más que nunca. Probablemente, me deje una botella de whisky en el hotel para cuando vuelva y nadie me pueda ver.
Sé que es absurdo, pero quiero estar espectacular. De hecho, creo que físicamente no he estado mejor nunca. Duermo bien por primera vez en años, estoy delgado y fuerte. Cuando camino por la calle, me doy cuenta de que me miran. Si hablo con mi compañera de asiento en el avión, me sigue la conversación con facilidad... Bueno para el ego, pero no me vale para nada.
No quiero llevar acompañante, aunque lo agradecería mucho. Intentaré que esa noche sea el punto final mental a lo nuestro. De verdad que lo necesito para intentar ser feliz y evolucionar.
Ya han pasado 8 meses y no recuerdo haber estado tan mal sentimentalmente en la otra ruptura que tuve. Intento no molestar a los demás con mis problemas y a todo el mundo le digo que estoy perfectamente, pero no es verdad.
El gran problema no es echarte de menos, sino el no sentir y el miedo a no sentir. Siempre lo he querido y tenido todo. Quizá ahora sea el momento de aceptar algo razonable, aunque no esté enamorado. No lo sé.
Estoy hasta los cojones
Cada vez que vuelvo a Madrid, me acuerdo de ti y cada día por unas gilipolleces mayores (como recibir la carta donde me devuelves el forfait de Sierra Nevada). Ya sé que estás viviendo con otro. Me alegro por ti. No siento celos, nunca los he sentido, sin embargo se me llevan los demonios por ser tan obtuso.
Una chica que acabo de conocer en un bar me ha dicho que los hombres también sentimos. ¿De verdad? ¿Por qué escribo esto? ¿Quizá no sienta nada por ti? No la he dejado subir a casa. Intento en este año hacer lo correcto (aunque no lo consiga) y sólo estar con quien me enamore.
Ya sé que teóricamente todo el mundo busca sexo. Yo no. Afortunadamente tengo todo lo que quiero. Yo quiero amor, pero no lo consigo. No lo soporto más. Me estoy empezando a preocupar. Lo del tiempo está bien, pero ya ha pasado un lapso razonable y no paro de pensar en ti. Quizá no tenga problemas (mentira) y te busco de excusa, pero no lo creo. Nadie lo sabe, pero me paso medio día acordándome de ti.
Lo único que te agradezco es que tuvieras la honestidad suficiente para reconocer que no me querías. Yo en cambio estaba loco por tus huesos. Si no me hubieras reconocido implícitamente esto, estaría ahora loco, pensando en que lo hice todo mal.
Espero que él te pueda hacer muy feliz.
Una chica que acabo de conocer en un bar me ha dicho que los hombres también sentimos. ¿De verdad? ¿Por qué escribo esto? ¿Quizá no sienta nada por ti? No la he dejado subir a casa. Intento en este año hacer lo correcto (aunque no lo consiga) y sólo estar con quien me enamore.
Ya sé que teóricamente todo el mundo busca sexo. Yo no. Afortunadamente tengo todo lo que quiero. Yo quiero amor, pero no lo consigo. No lo soporto más. Me estoy empezando a preocupar. Lo del tiempo está bien, pero ya ha pasado un lapso razonable y no paro de pensar en ti. Quizá no tenga problemas (mentira) y te busco de excusa, pero no lo creo. Nadie lo sabe, pero me paso medio día acordándome de ti.
Lo único que te agradezco es que tuvieras la honestidad suficiente para reconocer que no me querías. Yo en cambio estaba loco por tus huesos. Si no me hubieras reconocido implícitamente esto, estaría ahora loco, pensando en que lo hice todo mal.
Espero que él te pueda hacer muy feliz.
Evolución
El pasado vive en uno. No sólo el más reciente. Somos nuestras experiencias. Si muere un ser querido, ¿acaso debemos quitar sus fotos, dejar de mentarlo... para superar el dolor? Quizá, más bien lo contrario, pensar en los momentos vividos compartidos, son nuestro bagaje.
Ex nihilo nihil, de la nada nada. Nuestro único equipaje son los recuerdos. Sin embargo, son amigos reales a los que les gustan las bromas pesadas. Echamos de menos lo que sentimos en su día, echamos de menos los momentos de felicidad.
Pasé unos días con unos buenos amigos esquiando, quienes me dijeron que tenías a otro. No me molestó. Lo tenía descontado. Sin embargo, lo pasé mal por otros motivos: te recordaba esquiando a mi lado, te recordaba pasando las tardes después de esquiar, me acordaba de todos tus gestos...
La fuerza sentida en otras ocasiones, se evapora con facilidad. Maldita sea.
Ex nihilo nihil, de la nada nada. Nuestro único equipaje son los recuerdos. Sin embargo, son amigos reales a los que les gustan las bromas pesadas. Echamos de menos lo que sentimos en su día, echamos de menos los momentos de felicidad.
Pasé unos días con unos buenos amigos esquiando, quienes me dijeron que tenías a otro. No me molestó. Lo tenía descontado. Sin embargo, lo pasé mal por otros motivos: te recordaba esquiando a mi lado, te recordaba pasando las tardes después de esquiar, me acordaba de todos tus gestos...
La fuerza sentida en otras ocasiones, se evapora con facilidad. Maldita sea.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)