Me releo y me río

Al final pude estar más de 2 semanas en Londres. Ha sido muy productivo. El trabajo va maravilloso. Crear es fantástico. Pero no la he ido a ver a Roma. Le he dicho que ha sido por trabajo. Mentira piadosa. Se enfadó e hizo mal. No creo que tuviera razón. Tienen carácter las novias italianas. No la fui a ver porque encontré justo dos días antes de irme a Londres a alguien que te podía sustituir. Nos conocimos en la tienda de Nespresso tomando la invitación reglamentaria a café. Charlamos y teníamos mucho en común, excepto un detalle: la edad, 40 a 25.

Soy mayor, lo sé, pero estoy bien físicamente y tengo muchas ganas de hacer. Al día siguiente, volvimos a quedar a las 12 de la mañana. Los dos fuimos puntuales. ¿Café o caña? Caña. Trabajaba a las 3, las 2 en casa, beso de despedida, más besos, cama, llamo para decir que llego tarde, no te preocupes llega a las 4, gracias, 3 cuarenta y cinco no lo podemos dejar, 3 cincuenta ducha, por favor cubridme hasta que llegue, nos vemos en cuanto vuelva de Londres, ¿vienes del gimnasio?

Por tanto, me parecía mal verla en Roma después de lo que había pasado. Anulé Roma y me volví antes. Pasaríamos el fin de semana juntos. Octubre, frío, ventanas abiertas, Dios qué calor, rojo en las mejillas, creía que aguantaba todo, no me habían ganado en la cama, pero estos dos días no podía más. No se cansaba nunca. Estaba tan contento... y entonces dijiste (es la primera vez que hablo a alguien directamente que no seas tú, ¿sano?):

"Me estoy rayando porque he mentido a mis padres sobre donde estaba. He pensado en volver hoy sábado."

Bajonazo: anulo un viaje a Roma, la excelente fiesta por el cumpleaños de mi cuñado, el trabajar el fin de semana, sólo por verte y tú te vuelves a Alcalá de Henares, a 25 minutos en coche de mi casa. Te digo que no te preocupes, pero ya no te veo igual. Aunque no me lo demuestres creo que te has agobiado y has querido frenar. Yo ya no tengo edad y quiero alguien que no tenga dudas. Debiera ser comprensivo, pero estoy más dramático.

A punto de despedirnos, entre besos, me lanzas la segunda bomba:

"A mi amiga Cristina le cuento todos mis quebraderos de cabeza. ¿Como cuáles? Como que tú tengas 40 años."

Me sentí viejo (aunque creía que había estado genial en la cama), sin posibilidad de mejorarlo. Empecé la mañana muy feliz tras una noche con alguien que de verdad me apetecía y he terminado el sábado solo y triste. Salían amigos esta noche, pero me da vergüenza contarles lo que ha pasado y unirme a ellos. Veré la tele y leeré. He apagado el móvil.

No quiero saber nada de ti.