Acabo de llegar de Ibiza y Formentera. Se me ha ido la cabeza. Sin lugar a dudas han sido las vacaciones más extrañas de mi vida. Distorsionado todo estaba en mi cerebro. Llegué muerto de Londres. Tuve una cena muy agradable con una amiga italiana el día anterior, no tenía tiempo, pero lo forcé. Tenía que madrugar mucho, pero estaba solo y como sabes odio dormir solo. Ella me gusta, me lo pasé bien. Me preguntó por lo nuestro. Se lo conté. Lo sabía y no lo creía. Es dulce y divertida.
Nada más llegar a las pitiusas, tenía preparado un día de barco en Formentera con unos amigos. Muy agradable. Luego todo comenzó a acelerarse: cenas a la una, llegar a casa a las 10 de la mañana, no dormir... Ya sabes que no tomo drogas, sin embargo conseguí un estado me imagino muy similar sin dormir. En 3 días, 3 horas. No estás cansado, sino como volado, aéreo, ido, capaz de no ponerte límites. Y ahí empezó la locura. Dejaba a mis amigos y me marchaba solo. Me di cuenta de que estaba mayor y que había perdido belleza, en cambio rezumaba desesperación, locura, sexo... El culmen fue la última noche. Estuve a punto de abandonar su habitación, pero la segunda no me dejó. No paraba de hablar. Estaba peor que yo. Me lo pasé bien, pero de nuevo me encontraba vacío.
Por lo menos, parece que voy sabiendo lo que quiero y simplemente no lo he encontrado. La teoría "que pasen cosas" es buena pienso, pero no te cura, sólo te alivia. La curación o el frío vienen con el tiempo.